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Productores de piña de María Trinidad Sánchez alertan sobre posibles pérdidas

Productores de piña de María Trinidad Sánchez alertan sobre posibles pérdidas

Productores de piña de María Trinidad Sánchez y Monte Plata advirtieron que enfrentan una situación económica crítica debido a la caída de los precios de la fruta y las dificultades para colocar sus cosechas en los mercados nacionales e internacionales.

Los productores Seferino Abreu y Marino Cristino Villavizar aseguraron que las pérdidas acumuladas amenazan la continuidad de varias explotaciones agrícolas y podrían llevar a decenas de cosecheros a abandonar una actividad en la que han invertido recursos, tiempo y años de trabajo.

Según explicaron, el precio que actualmente reciben por la piña no sería suficiente para compensar los costos relacionados con la preparación de los terrenos, la compra de insumos, la mano de obra, el transporte y el mantenimiento de las plantaciones.

La situación resulta especialmente delicada porque la piña necesita entre 12 y 20 meses para desarrollarse, dependiendo de la variedad y las condiciones de cultivo. Esto significa que los productores deben realizar una inversión prolongada antes de comenzar a recuperar el dinero utilizado en la siembra.

Cuando la fruta alcanza su etapa de maduración tampoco puede permanecer indefinidamente en los terrenos. Si no aparece un comprador o un canal de comercialización adecuado, parte de la producción puede perder calidad o quedar sin vender, aumentando las pérdidas de los agricultores.

Abreu y Villavizar responsabilizaron al Ministerio de Agricultura de no ofrecerles suficiente asistencia técnica ni acompañamiento para identificar compradores y acceder a mercados internacionales. También afirmaron que han enviado comunicaciones y visitado en varias ocasiones la sede de la institución sin conseguir una reunión con su titular.

Los productores cuestionaron directamente la actuación del ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, y solicitaron al presidente Luis Abinader que reciba una comisión integrada por representantes de María Trinidad Sánchez y Monte Plata.

De acuerdo con los agricultores, una intervención del Gobierno permitiría presentar formalmente la magnitud de las pérdidas y discutir posibles soluciones para evitar el cierre de fincas y la desaparición de empleos vinculados al cultivo, recolección, transporte y comercialización de la fruta.

Al momento de preparar este contenido, el Ministerio de Agricultura no había divulgado una respuesta pública específica a las acusaciones de los productores. Por esta razón, los señalamientos corresponden a la versión ofrecida por los cosecheros y quedan pendientes de una explicación oficial.

La situación tiene importancia para María Trinidad Sánchez porque la agricultura continúa siendo una fuente de ingresos para numerosas comunidades rurales. La reducción o desaparición de plantaciones no afectaría únicamente a sus propietarios, sino también a trabajadores temporales, transportistas, comerciantes y pequeños negocios relacionados con la cadena productiva.

Monte Plata también posee una tradición reconocida en este cultivo. La Asociación de Productores de Piña de esa provincia llegó a reunir a más de 400 agricultores y a producir millones de unidades, de acuerdo con informaciones del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

El sector incluso desarrolló las marcas Dorada Premium Pineapple y Sweet Crown Dominican Pineapples con el propósito de fortalecer su presencia en mercados internacionales. Ambos distintivos fueron registrados con acompañamiento de la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial.

Sin embargo, disponer de una fruta de calidad o de una marca registrada no garantiza por sí solo la rentabilidad. Los productores necesitan compradores estables, capacidad de almacenamiento, procesamiento industrial, transporte eficiente y contratos que reduzcan las variaciones bruscas de precios.

Entre las posibles alternativas se encuentran facilitar acuerdos con supermercados, hoteles y empresas procesadoras; impulsar la elaboración de jugos, pulpas y conservas; ofrecer asistencia para cumplir los requisitos de exportación y fortalecer la organización conjunta de los productores.

Estas opciones permitirían aprovechar una mayor proporción de la cosecha y reducir la dependencia de la venta de la fruta fresca, cuyo precio puede caer rápidamente cuando aumenta la producción y no existen suficientes compradores.

Los agricultores esperan que el Gobierno convoque una reunión en los próximos días. Una respuesta rápida será importante para determinar la cantidad de productores afectados, el volumen de piña en riesgo y las medidas necesarias para proteger una actividad con impacto económico en María Trinidad Sánchez y Monte Plata.