
Los inventarios de petróleo de Estados Unidos cayeron 2.6 millones de barriles durante la semana terminada el 28 de agosto, mientras continuaron las extracciones de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), en momentos en que grandes productores estadounidenses también enfrentan una demanda que los acusa de haber coordinado restricciones de producción para mantener elevados los precios.
Según estimaciones del Instituto Americano del Petróleo (API), los inventarios comerciales de crudo han disminuido en más de 48 millones de barriles durante las últimas 20 semanas. Al mismo tiempo, otros 3.1 millones de barriles salieron de la Reserva Estratégica, dejando sus existencias en aproximadamente 286.6 millones de barriles.
La reducción se produce mientras Estados Unidos mantiene una elevada producción petrolera. Durante la semana terminada el 21 de agosto, la producción alcanzó aproximadamente 13.843 millones de barriles diarios, frente a 13.830 millones de la semana anterior.
En los combustibles, los inventarios de gasolina aumentaron 300,000 barriles, mientras los de destilados disminuyeron en igual cantidad. Antes del último reporte, las reservas de gasolina estaban alrededor de 6 % por debajo del promedio de cinco años para esta época, mientras las de destilados se encontraban aproximadamente 14 % por debajo.
El movimiento de los inventarios coincide con fuertes presiones sobre el mercado energético internacional. Este martes, el Brent superaba los US$95 por barril y el WTI los US$90, en medio de las tensiones geopolíticas que continúan afectando las expectativas de suministro.
Por separado, un juez federal de Nuevo México permitió que continúen demandas antimonopolio contra importantes productores estadounidenses de petróleo de esquisto, incluidos Diamondback Energy y Occidental Petroleum.
Los demandantes alegan que algunas compañías habrían coordinado restricciones de producción para contribuir a mantener elevados los precios del petróleo, gasolina, diésel y combustible para calefacción. Las empresas niegan las acusaciones y sostienen que sus decisiones de producción respondieron a estrategias empresariales independientes.
La decisión judicial no determina que las petroleras sean culpables, sino que permite que el proceso continúe para evaluar las acusaciones y las pruebas presentadas.
Para República Dominicana, que depende de las importaciones de combustibles, la evolución del mercado petrolero internacional resulta relevante, ya que aumentos sostenidos en los precios del crudo y sus derivados pueden elevar la factura energética del país y generar presión sobre los costos internos.