Page Nav

HIDE

Última hora:

latest

¿Qué es el sargazo y por qué llega tanto a República Dominicana? Todo lo que debes saber

Playa Diamante, María Trinidad Sánchez, Cabrera

Las grandes acumulaciones de sargazo en las playas de República Dominicana y otros países del Caribe se han convertido en un fenómeno cada vez más conocido. Pero ¿de dónde viene esta alga, por qué aparece en cantidades tan grandes y qué se puede hacer con ella?

El sargazo es un tipo de alga marina marrón que, a diferencia de muchas otras algas, puede vivir flotando en la superficie del océano sin estar adherida al fondo marino. Posee pequeñas estructuras llenas de gas que le permiten mantenerse a flote y desplazarse grandes distancias impulsada por los vientos y las corrientes oceánicas.

En mar abierto, el sargazo no es necesariamente algo negativo. Por el contrario, forma auténticos ecosistemas flotantes que proporcionan alimento, refugio y zonas de reproducción para peces, tortugas marinas, cangrejos, camarones, aves y otras especies.

Históricamente, grandes concentraciones estaban asociadas al Mar de los Sargazos, en el Atlántico Norte. Sin embargo, desde 2011 los científicos han observado enormes proliferaciones en el Atlántico tropical que dieron origen a lo que se conoce como el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico.

Este cinturón puede extenderse por miles de kilómetros a través del Atlántico. Las corrientes marinas y los vientos transportan posteriormente parte de esas masas hacia el mar Caribe, donde pueden terminar llegando a las costas de República Dominicana y otras islas y países de la región.

La cantidad que termina en una playa determinada no depende solamente de cuánto sargazo exista en el océano. Las corrientes, los vientos, las olas y las condiciones costeras influyen considerablemente en dónde y cuándo termina acumulándose.

¿Por qué hay tanto? Los científicos continúan estudiando el fenómeno y no existe una única causa. Entre los factores investigados se encuentran la disponibilidad de nutrientes como nitrógeno y fósforo, las descargas de grandes ríos, el polvo del Sahara, la temperatura del océano y las variaciones de los vientos y corrientes.

Cuando permanece flotando en alta mar, el sargazo cumple una importante función ecológica. El problema comienza cuando cantidades extraordinarias llegan simultáneamente a las costas.

Una vez acumulado en la playa, comienza a descomponerse. Esto puede producir un fuerte olor y liberar gases, incluido sulfuro de hidrógeno. Grandes acumulaciones también pueden afectar la calidad del agua, los ecosistemas costeros, la pesca, las actividades recreativas y el turismo.

Esto explica por qué una playa puede estar prácticamente limpia y otra relativamente cercana presentar una gran acumulación: el movimiento del sargazo cambia constantemente y está condicionado por el océano y el viento.

Otra pregunta frecuente es si el sargazo simplemente debe considerarse basura. La respuesta es no. Investigadores, gobiernos y empresas estudian diferentes maneras de aprovechar la enorme cantidad que llega a tierra.

Entre los usos que se investigan o desarrollan se encuentran la elaboración de compost y fertilizantes, biocombustibles, bioplásticos, materiales y otros productos. Sin embargo, su aprovechamiento requiere controles adecuados, debido a que el sargazo puede acumular sustancias presentes en el ambiente marino y no todo material recolectado es automáticamente apto para cualquier utilización.

También existen proyectos que utilizan barreras y embarcaciones para recoger o desviar el sargazo antes de que alcance determinadas playas. La gestión debe realizarse cuidadosamente para evitar daños adicionales a ecosistemas costeros y especies marinas.

Por tanto, el sargazo tiene dos caras: en mar abierto constituye un ecosistema natural de gran importancia; cuando llega masivamente a las costas puede convertirse en un serio problema ambiental, económico y sanitario.

Para República Dominicana, ubicada en pleno Caribe y expuesta a las corrientes del Atlántico, el fenómeno representa un desafío que probablemente continuará requiriendo vigilancia, limpieza, investigación y nuevas formas de aprovechamiento.