
La inflación en Estados Unidos se mantuvo en 3.7% interanual durante julio, por encima de lo esperado por los economistas, mientras la economía creció a una tasa anualizada de 1.5% en el segundo trimestre de 2026, según datos publicados este miércoles por el Gobierno estadounidense.
El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), utilizado por la Reserva Federal como una de sus principales referencias para medir la inflación, aumentó 0.2% en julio, después de haber disminuido 0.1% en junio.
En términos interanuales, el índice se mantuvo en 3.7%, superando la previsión de 3.6% de los economistas consultados por Reuters y permaneciendo considerablemente por encima del objetivo de inflación de 2% establecido por la Reserva Federal.
La inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía debido a su mayor volatilidad, también avanzó 0.2% mensual y se mantuvo en 3.3% interanual.
Las cifras muestran que las presiones inflacionarias continúan presentes en la economía estadounidense y podrían influir en las próximas decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.
Tras la publicación de los datos, los mercados aumentaron sus expectativas de un posible incremento de las tasas de interés en la reunión de septiembre del banco central estadounidense.
Los futuros vinculados a la tasa de fondos federales reflejaron una probabilidad de alrededor de 42% de un aumento de tasas en septiembre, frente al 36% registrado antes de conocerse el informe.
Actualmente, la tasa de referencia de la Reserva Federal se encuentra en un rango de 3.50% a 3.75%.
Los nuevos datos de inflación fueron publicados junto con la segunda estimación del producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos correspondiente al segundo trimestre.
La economía estadounidense creció a una tasa anualizada de 1.5% entre abril y junio, sin cambios respecto a la estimación inicial publicada anteriormente por el Departamento de Comercio.
El crecimiento fue inferior al 2.1% registrado durante el primer trimestre de 2026. De acuerdo con el Bureau of Economic Analysis, el avance del PIB durante el segundo trimestre estuvo impulsado por aumentos en el consumo, las exportaciones y la inversión, parcialmente compensados por una reducción del gasto gubernamental.
El gasto de los consumidores, que representa una parte importante de la actividad económica estadounidense, fue revisado al alza y mostró un crecimiento de 3.4%, frente al 3.2% estimado inicialmente.
La combinación de una inflación que continúa por encima del objetivo de la Reserva Federal y un consumo que mantiene fortaleza aumenta la atención sobre la próxima reunión del banco central, prevista para septiembre.
Los responsables de política monetaria deberán evaluar si las presiones sobre los precios justifican un nuevo aumento de las tasas o si resulta conveniente mantenerlas sin cambios mientras observan la evolución de la economía.
Fuentes: Bureau of Economic Analysis (BEA) y Reuters.