
Coca-Cola está reforzando su estrategia de innovación para aprovechar el creciente interés de los consumidores por bebidas personalizadas, como los refrescos combinados con crema y jarabes, conocidos como “dirty sodas”, y las bebidas frutales tipo “refreshers”.
De acuerdo con un reporte de CNBC, la compañía trabaja junto con cadenas de restaurantes para desarrollar nuevas mezclas, sabores y formatos capaces de responder con mayor rapidez a las tendencias que están transformando el mercado de bebidas en Estados Unidos.
Estas propuestas suelen partir de refrescos tradicionales a los que se agregan cremas, espumas, frutas, jarabes saborizados u otros ingredientes. El resultado es una bebida más elaborada y personalizable que puede venderse a un precio superior al de un refresco convencional.
El interés de Coca-Cola no se limita al lanzamiento de nuevos sabores. La empresa también utiliza la información recopilada mediante sus dispensadores Coca-Cola Freestyle para conocer las combinaciones que prefieren los consumidores.
Según la propia compañía, su red Freestyle analiza aproximadamente 11 millones de bebidas servidas diariamente. Esos datos pueden ayudar a identificar tendencias y convertir una combinación popular en un producto disponible comercialmente en alrededor de 90 días, mientras que un proceso tradicional de desarrollo puede tardar hasta 18 meses.
La estrategia ya se refleja en los menús de importantes cadenas. McDonald’s, por ejemplo, incorporó en Estados Unidos una nueva selección de bebidas especiales que incluye Sprite Berry Blast, Dirty Dr Pepper, Orange Dream y varios sabores frutales de su línea Refreshers.
Algunas de estas bebidas utilizan marcas pertenecientes a Coca-Cola, como Sprite, Fanta y Hi-C, mientras que otras se elaboran con productos de compañías diferentes. Esto demuestra que la competencia ya no se concentra únicamente en vender más refrescos embotellados, sino también en conquistar los restaurantes, cafeterías y establecimientos de comida rápida.
Para las cadenas de restaurantes, las bebidas personalizadas representan una oportunidad atractiva porque permiten diferenciar el menú y aumentar el valor de cada compra sin requerir la complejidad de desarrollar un alimento completamente nuevo.
La popularidad de estas combinaciones ha sido impulsada principalmente por consumidores jóvenes y por su difusión en redes sociales. Su apariencia colorida, la posibilidad de agregar ingredientes y la experiencia de probar sabores diferentes ayudan a convertirlas en productos fáciles de promocionar en plataformas como TikTok e Instagram.
Coca-Cola también está modernizando sus equipos de dispensación. Entre sus novedades se encuentran una nueva interfaz para las máquinas Freestyle, modelos compactos destinados a bares y cafeterías, y sistemas capaces de combinar refrescos, limonadas, tés o cafés con jarabes y productos lácteos o alternativas vegetales.
Por el momento, gran parte de esta estrategia está concentrada en el mercado estadounidense y su disponibilidad puede variar según el restaurante. Sin embargo, su avance señala una transformación más amplia dentro de la industria: las grandes compañías buscan que el consumidor no solo elija una marca, sino que también pueda personalizar la bebida de acuerdo con sus gustos.
Fuentes: CNBC, The Coca-Cola Company y McDonald’s.