
WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a presionar a la Reserva Federal para que reduzca las tasas de interés, argumentando que el país debería pagar un costo de financiamiento mucho menor debido a la fortaleza de su economía.
Trump sostuvo que Estados Unidos debería tener una de las tasas de interés más bajas del mundo y aseguró que una reducción permitiría disminuir considerablemente el dinero que el Gobierno destina al pago de intereses.
Las declaraciones se producen cuando la deuda pública estadounidense supera los US$40 billones y los rendimientos de los bonos de largo plazo permanecen elevados, aumentando el costo de financiamiento del Gobierno, las empresas y los consumidores.
El mandatario también acusó a algunos funcionarios de la Reserva Federal de actuar por motivaciones políticas. Sin embargo, excluyó de sus críticas al presidente del organismo, Kevin Warsh, de quien dijo que está realizando un buen trabajo.
La Reserva Federal mantiene las tasas sin cambios
En su reunión del 28 y 29 de julio, la Reserva Federal decidió mantener la tasa de referencia en un rango de 3.50 % a 3.75 %. La decisión fue aprobada por nueve votos contra tres, mostrando diferencias internas sobre el rumbo que debería seguir la política monetaria.
Las actas publicadas por la Reserva Federal reflejaron preocupación por la persistencia de la inflación y señalaron que algunos responsables de política monetaria consideran que podrían ser necesarias tasas más altas si los precios continúan aumentando.
La institución tiene el mandato de procurar estabilidad de precios y máximo empleo. Esto significa que sus decisiones no dependen únicamente del costo que paga el Gobierno por endeudarse, sino también del comportamiento de la inflación, el mercado laboral y la actividad económica.
¿Por qué Trump quiere tasas más bajas?
Una reducción de las tasas puede estimular la economía porque abarata los préstamos para viviendas, vehículos, tarjetas de crédito y proyectos empresariales. También puede disminuir gradualmente el costo de refinanciar parte de la deuda federal.
Para la administración Trump, unos intereses más bajos podrían facilitar la inversión, apoyar el crecimiento y aliviar la presión sobre las finanzas públicas. El problema es que una reducción demasiado rápida también podría estimular nuevamente la inflación.
La presión sobre los precios continúa siendo una preocupación debido al comportamiento del petróleo, las tensiones internacionales, las políticas arancelarias y el elevado gasto público.
La Fed no controla directamente todos los intereses
Aunque la Reserva Federal establece la tasa de corto plazo, no controla completamente los intereses de los bonos a 10, 20 o 30 años. Esos rendimientos también dependen de las expectativas de inflación, el déficit fiscal, el crecimiento de la deuda y la confianza de los inversionistas.
Esto significa que la Fed podría reducir su tasa de referencia y, aun así, los costos de financiamiento de largo plazo podrían permanecer elevados si los inversionistas consideran que prestar dinero al Gobierno estadounidense implica mayores riesgos.
El rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzó recientemente su nivel más alto desde 2007, antes de retroceder después de que el Departamento del Tesoro anunciara que duplicaría el tamaño de determinadas operaciones de recompra de deuda de largo plazo.
¿Qué podría pasar si bajan las tasas?
Una reducción moderada podría beneficiar a consumidores, empresas y mercados financieros. Los sectores tecnológicos y las compañías que dependen del crédito suelen responder positivamente cuando disminuyen los costos de financiamiento.
Sin embargo, si la Fed baja las tasas mientras la inflación continúa por encima de su objetivo, podría debilitarse la confianza en la institución y aumentar nuevamente la presión sobre los bonos, el dólar y los precios al consumidor.
La discusión también involucra la independencia de la Reserva Federal. Aunque el presidente de Estados Unidos puede expresar públicamente su opinión, las decisiones sobre las tasas son tomadas mediante votación por el Comité Federal de Mercado Abierto.
La insistencia de Trump aumenta la atención sobre las próximas reuniones de la Fed, pero no garantiza una reducción inmediata. El rumbo dependerá principalmente de los próximos datos de inflación, empleo y crecimiento económico.