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Economía china pierde impulso y aumenta presión por nuevos estímulos

Economía china pierde impulso y aumenta presión por nuevos estímulos

La economía de China mostró nuevas señales de debilitamiento al comenzar el tercer trimestre de 2026, aumentando la presión sobre las autoridades para adoptar medidas que impulsen el consumo, la inversión y el crecimiento.

Goldman Sachs estima que la segunda mayor economía del mundo estaba creciendo a un ritmo cercano al 4% interanual al inicio del trimestre, por debajo del 4.3% registrado entre abril y junio y de la meta oficial establecida por Pekín para este año, situada entre 4.5% y 5%.

Hui Shan, economista jefe para China de Goldman Sachs, atribuyó la desaceleración principalmente a una demanda interna débil. La evaluación del banco se produce después de que varios indicadores oficiales de julio presentaran resultados inferiores a los esperados.

La producción industrial china aumentó 4.5% interanual en julio, por debajo del crecimiento de 5.3% registrado en junio. Las ventas minoristas, utilizadas como referencia para medir el comportamiento del consumo, apenas avanzaron 0.6%, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China.

El deterioro fue más evidente en la inversión. Entre enero y julio de 2026, la inversión en activos fijos disminuyó 6.7%, mientras que la inversión privada cayó 9.4%. En el sector inmobiliario, uno de los principales problemas estructurales del país, la contracción alcanzó el 19.2%.

Aunque las exportaciones y determinadas industrias tecnológicas continúan sosteniendo parte de la actividad económica, todavía no han logrado compensar completamente la debilidad del consumo, la crisis inmobiliaria y la reducción de la inversión privada.

La situación ha generado expectativas de que el Banco Popular de China pueda flexibilizar su política monetaria. Una de las medidas consideradas más probables sería una reducción del coeficiente de reservas obligatorias de los bancos, lo que liberaría recursos para aumentar el crédito disponible en la economía.

Sin embargo, una intervención de este tipo todavía no ha sido anunciada oficialmente. Hasta ahora, las autoridades chinas han favorecido medidas graduales y específicas, evitando presentar un programa de estímulo económico de gran escala.

De acuerdo con un análisis de Reuters, el Gobierno ha prometido acelerar el gasto fiscal y fortalecer la demanda interna, pero aún no ha ofrecido señales claras de un paquete mucho más amplio.

Para China, el desafío no consiste únicamente en alcanzar su meta anual de crecimiento. También necesita recuperar la confianza de los consumidores y las empresas, estabilizar el mercado inmobiliario y reducir su dependencia de las exportaciones como principal soporte de la actividad económica.

Una desaceleración prolongada tendría consecuencias fuera del país. China es uno de los mayores compradores de petróleo, metales y otras materias primas, además de representar un mercado importante para compañías internacionales. Una menor demanda china podría afectar el comercio mundial, los precios de las materias primas y las economías que dependen de sus exportaciones hacia el gigante asiático.

Por el contrario, la aprobación de nuevos estímulos podría favorecer temporalmente la actividad industrial, el crédito y la demanda de materias primas. No obstante, su efecto dependerá del tamaño de las medidas y de si logran estimular directamente el gasto de los hogares y la inversión privada.