
Un exbanquero de JPMorgan Chase presentó una demanda ampliada contra la entidad financiera y varios de sus directivos, en la que alega haber sido víctima de discriminación racial, acoso sexual y represalias que, según afirma, afectaron su carrera profesional.
La demanda fue presentada por Chirayu Rana, un exejecutivo de ascendencia nepalí que trabajó en el área de finanzas apalancadas del banco. En el documento judicial, Rana asegura que durante su tiempo en la empresa recibió comentarios ofensivos relacionados con su origen étnico y enfrentó un ambiente laboral hostil.
Entre sus acusaciones, sostiene que algunos compañeros realizaron bromas e insultos de carácter racial, además de enviarle mensajes intimidatorios relacionados con las autoridades migratorias de Estados Unidos.
El exbanquero también señala a una directora ejecutiva de JPMorgan, a quien acusa de haber ejercido presión de carácter sexual y de condicionar su desarrollo profesional a una relación personal. Según su versión, estos hechos y las presuntas represalias posteriores afectaron su reputación dentro del sector financiero y limitaron sus oportunidades laborales.
La demanda también incluye a otros directivos del banco, a quienes Rana acusa de haber contribuido a perjudicar su imagen profesional después de su salida de la compañía.
JPMorgan rechaza las acusaciones
JPMorgan negó las acusaciones presentadas por el exejecutivo. En un comunicado citado por Reuters, un portavoz del banco afirmó que las alegaciones "carecen de fundamento" y señaló que varios empleados colaboraron con una investigación interna, aunque Rana decidió no participar en dicho proceso.
La ejecutiva señalada en la demanda también rechazó las acusaciones y presentó una contrademanda por difamación, argumentando que las afirmaciones realizadas en su contra son falsas y han afectado su reputación.
El caso seguirá en los tribunales
Rana solicita una compensación económica por los daños que asegura haber sufrido, incluyendo salarios perdidos, daños compensatorios y daños punitivos.
La demanda incluye reclamos por presunta discriminación racial y sexual, acoso laboral, represalias, difamación y agresión sexual, basados en leyes federales y estatales de Estados Unidos.
Hasta el momento, el tribunal no ha emitido una decisión sobre el caso. Las acusaciones forman parte de un proceso judicial y deberán ser evaluadas por la justicia, mientras las partes mantienen versiones completamente diferentes sobre los hechos.