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Microsoft está desarrollando una inteligencia artificial diseñada para ayudar a científicos e ingenieros a resolver problemas complejos, explorando diferentes hipótesis, analizando evidencia y cambiando de estrategia cuando un camino no ofrece buenos resultados.
La tecnología forma parte de Microsoft Discovery y utiliza un sistema denominado CLIO, capaz de seguir varias líneas de razonamiento de manera independiente, comparar lo aprendido y seleccionar posteriormente el resultado con mayor respaldo de evidencia.
A diferencia de una IA que simplemente recibe una pregunta y genera una respuesta, este enfoque puede continuar investigando, probar alternativas, utilizar diferentes modelos y determinar cuándo es necesaria la participación de un experto humano.
Microsoft informó que su Discovery Engine con CLIO obtuvo resultados de 61.6 % en salud y medicina, 75.2 % en ciencias físicas y 64.6 % en ciencias de la vida en Agent’s Last Exam, una evaluación diseñada para medir sistemas de IA en tareas profesionales complejas.
La compañía asegura que la tecnología ya ha apoyado investigaciones que llevaron al descubrimiento de una nueva batería orgánica de flujo redox. También podría utilizarse en áreas como el descubrimiento de medicamentos y nuevos materiales, diseño de chips, procesos de manufactura y automatización de laboratorios.
Microsoft aclara que el objetivo de estos sistemas no es reemplazar a científicos e ingenieros, sino ampliar las posibilidades que pueden explorar y ayudarlos a analizar evidencia y avanzar más rápidamente desde una idea hasta un resultado que posteriormente pueda ser evaluado y validado por especialistas.