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¿Cómo influirán los riesgos ambientales en los préstamos bancarios?

Representantes bancarios evalúan el financiamiento de un proyecto sostenible en República Dominicana

Los bancos dominicanos cuentan con una nueva guía para incorporar los riesgos ambientales y sociales dentro de la evaluación de empresas y proyectos que soliciten financiamiento.

La Superintendencia de Bancos publicó la Guía de buenas prácticas para la gestión de riesgos ambientales y sociales en el sector bancario, un documento que busca ayudar a las entidades financieras a identificar situaciones que podrían afectar la capacidad de pago de sus clientes o provocar pérdidas económicas, conflictos legales y daños reputacionales.

La medida no significa que todos los solicitantes tendrán que cumplir inmediatamente con nuevos requisitos ambientales. La propia Superintendencia aclaró que la guía tiene carácter referencial y no establece obligaciones regulatorias. Sin embargo, muestra la dirección que podría seguir la evaluación de determinados financiamientos, especialmente en actividades con mayor impacto ambiental o social.

¿Qué es un riesgo ambiental o social para un banco?

Un banco no enfrenta únicamente el riesgo de que un cliente deje de pagar. También puede verse afectado cuando una empresa financiada depende de recursos naturales, está expuesta a fenómenos climáticos, carece de permisos, provoca contaminación o mantiene conflictos con trabajadores y comunidades.

Por ejemplo, una empresa agrícola puede sufrir pérdidas por sequías, inundaciones o degradación del suelo. Un proyecto turístico ubicado cerca de la costa podría quedar expuesto a huracanes, erosión o restricciones ambientales. Una construcción que no cuente con los permisos correspondientes podría ser paralizada y perder la capacidad de generar los ingresos previstos.

Si cualquiera de estas situaciones afecta el funcionamiento del negocio, también puede dificultar el pago del préstamo. Por esa razón, los riesgos ambientales y sociales pueden convertirse en riesgos financieros para la entidad que otorgó el crédito.

¿Qué propone la nueva guía?

El documento orienta a las entidades de intermediación financiera para desarrollar Sistemas de Administración de Riesgos Ambientales y Sociales, conocidos como SARAS.

Estos sistemas permiten incorporar criterios ambientales y sociales durante las diferentes etapas del crédito: desde la solicitud y evaluación inicial hasta la aprobación, el desembolso y el seguimiento del financiamiento.

Entre los aspectos contemplados se encuentran la gobernanza interna, la debida diligencia ambiental y social, la clasificación de los proyectos según su nivel de riesgo, la capacitación del personal y la creación de indicadores para dar seguimiento a los financiamientos.

La guía señala sectores que requieren especial atención por su posible impacto o exposición, entre ellos:

  • Energía.
  • Agroindustria.
  • Construcción.
  • Minería.
  • Turismo.

Estas actividades tienen un peso importante en la economía dominicana, pero también pueden verse afectadas por el cambio climático, el uso de agua y otros recursos naturales, los permisos ambientales y las relaciones con las comunidades.

¿Podría cambiar la forma de solicitar un préstamo?

Para una persona que solicita una tarjeta de crédito, un préstamo de consumo o un financiamiento personal, la publicación de esta guía no supone un cambio inmediato.

Su posible efecto sería más visible en préstamos empresariales y financiamientos destinados a proyectos de construcción, turismo, agricultura, energía o minería. En estos casos, una entidad podría tomar en cuenta información como permisos, estudios de impacto, ubicación, exposición a fenómenos climáticos y medidas utilizadas para reducir daños ambientales o sociales.

Esto no significa que la Superintendencia haya ordenado rechazar proyectos que presenten riesgos. La finalidad es que los bancos puedan identificarlos, evaluar su importancia y determinar si existen medidas adecuadas para reducirlos.

Una empresa que conozca sus riesgos y demuestre cómo los administra puede ofrecer una visión más completa sobre la viabilidad de su proyecto. Por el contrario, la falta de permisos, controles o planes de prevención podría representar una señal de alerta durante una evaluación crediticia.

Un ejemplo práctico

Supongamos que dos proyectos hoteleros solicitan financiamiento por montos similares. Uno cuenta con permisos actualizados, sistemas para ahorrar agua, medidas de protección costera y un plan de respuesta ante huracanes. El otro no presenta información suficiente sobre estos aspectos.

Aunque ambos puedan mostrar proyecciones económicas favorables, el primer proyecto permite al banco evaluar mejor su capacidad para enfrentar posibles interrupciones y pérdidas. Esa información puede convertirse en un elemento adicional dentro del análisis general del crédito.

La decisión seguirá dependiendo de numerosos factores, como los ingresos, las garantías, el historial de pago, el nivel de endeudamiento y la viabilidad económica. Los criterios ambientales y sociales no sustituyen esas evaluaciones, sino que pueden complementarlas.

La guía no crea nuevas obligaciones por sí sola

Uno de los puntos más importantes es que el documento no constituye una nueva regulación obligatoria. La Superintendencia recomienda que su aplicación sea gradual y proporcional al tamaño, la complejidad y el perfil de riesgo de cada entidad financiera.

Esto significa que los bancos pueden adaptar las recomendaciones a sus operaciones y al tipo de financiamiento que ofrecen. No todos los préstamos ni todos los clientes requieren el mismo nivel de evaluación.

La guía toma como referencia estándares internacionales como las Normas de Desempeño de la Corporación Financiera Internacional, los Principios del Ecuador, los Principios de Banca Responsable de las Naciones Unidas y recomendaciones relacionadas con la divulgación de riesgos climáticos.

¿Por qué importa para República Dominicana?

República Dominicana está expuesta a huracanes, inundaciones, sequías y otros fenómenos capaces de afectar actividades productivas, propiedades y fuentes de ingresos. Al mismo tiempo, sectores como turismo, construcción, agricultura y energía necesitan financiamiento para continuar creciendo.

Incorporar estos riesgos a las decisiones bancarias puede ayudar a detectar problemas antes de que se conviertan en pérdidas para las empresas y las instituciones financieras. También puede incentivar que los proyectos mejoren su planificación y documenten adecuadamente sus medidas de prevención.

Por ahora, la guía representa una orientación y no una imposición. No obstante, las empresas que busquen financiamiento para proyectos de alto impacto deberían comenzar a organizar sus permisos, estudios, planes ambientales y medidas de gestión social, ya que esta información podría adquirir mayor importancia dentro de las evaluaciones bancarias futuras.